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Cáscaras de naranja confitada

Esta receta nos llevará a la elaboración de algo dulce, que tal vez de por sí, no llamaríamos postre, pero que seguramente es algo que está siempre bien tener en casa o por lo menos saber como prepararlo. Es una receta que se elabora sin gluten y por lo tanto se trata de un producto apto para personas celiacas, no tiene huevos ni tiene lactosa, así que todas las personas que tengan intolerancias a estos componentes no se preocupen, porque no los encontrarán en las cáscara de naranja confitada que vamos a prepar.

Lo que sí hay en esta receta y en gran cantidad es azúcar, azúcar y azúcar, y además blanco…

Sin embargo, alguien podría preguntar ¿que hacemos con la cáscara de naranja confitadas?

Buenos, primero podemos comerlas así como están, al final de la comida cuando nos apetece algo dulzón y no tenemos nada más en casa ;-).

También se pueden pasar por chocolate y allí si que se vuelven todavía más viciosas, y por último pero no menos importante, son muy útiles para cuando estamos preparando un postre que lleve cáscara de naranja confitada y si la hacemos nosotros no tendremos que comprarlas si no que solo con guardarlas en un bote de vidrio tendremos las cáscaras listas para su uso en nuestra repisa de la cocina.

Para preparar este postre es imprescindible que las naranjas sean proveniente de agricultura biológica, o sea que no hayan tenido ningún tratamiento con pesticidas ni otros químicos, porque lo que vamos a usar de las naranjas es precisamente su parte más expuesta a estos elementos, ¡las cáscaras!

Así que si tenéis unas buenas naranjas y estáis segura/os de que no han sido tratadas no dejaros escapar la oportunidad de probar esta receta, así podréis aprovechar absolutamente todas las partes de estas preciosas naranjas.

Naturalmente es muy sencillo prepararlas, solo hay que pelar las naranjas y cortar los trozos de las cascaras en tiras largas 1 cm

. Hay que quitarle un poquito de la parte blanca de la naranja, si es que hay demasiada.

Se ponen, entonces, en agua en la nevera, se cambia el agua dos o tres veces por día durante unos 3 días para que pierdan el amargo.

El tercer día se escurren las cáscaras, se pesan y se ponen en una olla con la igual cantidad de azúcar que de cáscaras menos el 30% , por ejemplo hemos hecho por 100gr de cascaras de naranjas 70gr de azúcar.

Puede parecer mucho azúcar pero ya os daréis cuenta que lo absorben todo.

Se enciende el fogón y se deja cocinar al mínimo. Se van removiendo continuamente con una cuchara de madera y quedándose pendientes de que no se caramelice el azúcar ni se queme.

El azúcar se va a deshacer y luego se vuelve a cristalizar, son por lo menos 10 minutos.

Cuando se vuelve a cristalizar y se queda todo bien pegado a las cascaras ya se puede apagar el fuego y poner nuestro producto en un plato o una rejilla y dejar que las cascaras se enfríen y… guardar rápidamente en el frasco de vidrio antes de que os las comais todas 😉

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Sugerencia

Una vez que se hayan enfriado se puede deshacer del chocolate de cobertura con un poquito de agua, a baño maria o en el microondas, mojar las cáscaras y dejarlas otra vez enfriar. ¿Podréis resistiros?